Por qué las ideas de un gran estratega de las Guerras Napoleónicas siguen vigentes para entender el actual conflicto en Irán

    • Autor, Luiz Antônio Araujo
    • Título del autor, BBC News Brasil
  • Fecha de publicación
  • Tiempo de lectura: 8 min

Cuando la guerra de Irán estaba a punto de cumplir cinco semanas, el pasado 1 de abril, el sitio estadounidense The Debrief publicó una entrevista sobre el tema realizada mediante inteligencia artificial (IA) con un general fallecido hacía mucho tiempo.

En lugar de los grandes estrategas militares como Napoleón Bonaparte, William Tecumseh Sherman o Erwin Rommel, el elegido fue un prusiano que en vida no gozó de una fama comparable a la de los tres primeros.

Carl von Clausewitz (1780-1831) no imprimió su visión en cada aspecto del arte de la guerra como Napoleón, no amplió los límites de la acción militar como Sherman, y mucho menos fue un genio operativo de la talla de Rommel.

Sin embargo, cuando se trata de reflexionar en términos teóricos -y para algunos, incluso filosóficos- sobre la guerra, el legado de Clausewitz eclipsa al de los demás.

Por eso, cada vez que un conflicto de grandes proporciones sacude el mundo, se recuerdan su nombre y sus ideas.

La directora de la Academia del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Alemania, Beatrice Heuser, considera que el interés por Clausewitz es una señal de la vigencia de su pensamiento.

"Clausewitz sigue leyéndose hoy porque fue la primera persona en escribir sobre la guerra no desde el punto de vista de la ética o la teología, ni con el fin de proporcionar un manual de principios de guerra: si haces X, Y o Z, ganarás la batalla", afirma Heuser, en una entrevista con BBC News Brasil.

"Su objetivo fue simplemente reflexionar sobre la guerra con el fin de comprender mejor el fenómeno y extraer de ello percepciones sobre su naturaleza y la forma en que se ve influida por la política".

Sus conceptos

A diferencia de los autores que le precedieron, este militar, nacido en el seno de una familia noble de Burg bei Magdeburg, en el reino de Prusia, consideraba la guerra como una disciplina con recursos y leyes propias, cuyo objetivo es obligar al derrotado a actuar de acuerdo con los designios del vencedor.

El pensamiento de Clausewitz influyó desde el duque de Wellington hasta el ejecutivo estadounidense Jack Welch, pasando por el líder comunista ruso Vladimir Lenin, el filósofo francés Raymond Aron y el premio Nobel de Economía estadounidense Thomas Schelling.

"Clausewitz proporciona el único marco conceptual coherente para analizar la relación entre la actividad bélica, la capacidad bélica y las exigencias de una sociedad o un grupo en interacción con otros grupos y sociedades con los que pueden entrar en conflicto", afirma Eugenio Diniz, coordinador del Observatorio de Capacidades Militares y Políticas de Defensa.

Las preguntas formuladas por The Debrief dan una idea de por qué un veterano de las Guerras Napoleónicas puede ser relevante en el análisis de un conflicto librado con misiles balísticos y drones.

"¿Cómo debemos juzgar la decisión de Estados Unidos e Israel de ir a la guerra contra Irán?", "¿Qué opina usted sobre los objetivos declarados de guerra de Estados Unidos e Israel?" y "¿Cuáles son los éxitos estratégicos que Estados Unidos e Israel han logrado hasta ahora?", fueron algunas de las preguntas para las que el chatbot simuló respuestas basadas en los escritos de y sobre Clausewitz.

"El hecho de que intentemos comprender cuáles eran los objetivos de Estados Unidos en la guerra se debe en gran medida a que al menos algo hemos aprendido del viejo prusiano Clausewitz", afirma Sandro Teixeira Moita, profesor de Ciencias Militares de la Escuela de Mando y Estado Mayor del Ejército de Brasil (Eceme).

El investigador sostiene que, si bien parece fácil identificar los objetivos iraníes e israelíes, no se puede decir lo mismo de los estadounidenses.

"¿El objetivo estadounidense es contener a China?, ¿crear problemas a Europa?, ¿dominar Irán?, ¿hacerse con el control de otra fuente de energía en el mundo y, con ello, de más del 60% de la producción mundial de petróleo?", se pregunta.

"El mero hecho de enumerar todas estas razones ya demuestra que no estamos seguros de cuál es la estrategia de Estados Unidos en este conflicto", agrega.

Hew Strachan, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de St. Andrews, en Edimburgo (Escocia), afirma que, aunque en su libro "De la guerra" Clausewitz refleja la experiencia de principios del siglo XIX, su objetivo era comprender "la guerra como fenómeno".

"Como no observaba la guerra desde una perspectiva tecnológica, sino social y política, fue capaz de decir cosas que siguen siendo relevantes hoy en día. Planteaba cuestiones en lugar de ofrecer respuestas superficiales".

Días después de la publicación de la entrevista en The Debrief, la revista británica The Economist publicó en portada una imagen de un bombardeo sobre Irán con el título "Una guerra sin estrategia".

Derivada del griego, la palabra estrategia significa literalmente mando del ejército.

Clausewitz emplea el término para designar la competencia central del jefe militar: conducir a sus fuerzas hacia la consecución de determinados objetivos.

Los resúmenes de su pensamiento comienzan invariablemente con una famosa definición de la guerra.

El prusiano escribe: "La guerra es una mera continuación de la política por otros medios" (traducción libre del alemán "Der Krieg ist eine blosse Fortsetzung der Politik mit anderen Mitteln").

La frase se encuentra en su libro "De la guerra", que dejó inconcluso y fue editado y publicado póstumamente por su viuda, Marie von Clausewitz, en 1832.

Strachan afirma que la idea central del libro es "el impacto de la estrategia como forma de llevar a cabo la guerra".

"Clausewitz definió la estrategia como el uso de la batalla para los fines de la guerra. Dijo la famosa frase de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Ni Estados Unidos ni Israel parecen tener una estrategia coherente según esos criterios, pero Irán sí la tiene", sostiene.

"Los objetivos pueden cambiar durante el conflicto"

Señalando las dificultades de análisis a partir de la información existente, Diniz hace un balance distinto.

Para el investigador, Irán ha quedado "dramáticamente debilitado", Israel está "bastante fortalecido a nivel regional" y Estados Unidos, "al menos por ahora, sale, desde el punto de vista de las balanzas de poder relevantes, significativamente fortalecido".

"Lo más difícil es saber qué pasará con el régimen iraní: aunque aparentemente no haya sido derrocado, hay fuertes indicios de un ambiente caótico, y que, de hecho, ya no funcionaría según el modelo que tenía antes de finales de febrero", añade.

Subrayando que no se refiere específicamente a la guerra de Irán, sino a cualquier conflicto, Heuser destaca la importancia que Clausewitz otorga a la claridad estratégica.

"En relación con cualquier guerra, él [Clausewitz] dice que no se debería emprender a menos que se tenga una idea clara de los propósitos, cuáles son los objetivos, qué se está tratando de imponer a la otra parte en términos del propósito de la guerra, pero también se debería comprender cuál es la naturaleza de la guerra", explica Hauser.

"Una vez comprendida así la naturaleza de la guerra, ¿es limitada?, ¿son limitados los propósitos?, ¿son muy amplios?, ¿son ilimitados?, ¿se trata de una guerra en la que se pone en juego la existencia de un país, o simplemente la concesión de un objetivo concreto de una pequeña fracción de territorio o lo que sea?".

En contra de lo que sostiene Clausewitz, sin embargo, la investigadora afirma que los combatientes pueden modificar sus propios objetivos a lo largo del conflicto.

"Realmente pienso, a diferencia de Clausewitz, que en una guerra es posiblemente necesario ajustar los objetivos de guerra en función de lo que se puede alcanzar y también de lo que se va descubriendo sobre el adversario", sostiene Hauser.

"Así pues, desde este punto de vista, las reflexiones de Clausewitz pueden no aplicarse a todas las guerras."

"Los comentarios de Clausewitz, de que uno debe estar totalmente seguro del propósito al comenzar, o de que debe ser un propósito al que aferrarse durante la guerra, son discutibles, porque puede que tengas que cambiarlos a la luz de los acontecimientos y de lo que descubras", observa la investigadora, que imparte asignaturas sobre estrategia y estudios estratégicos en la Academia del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Alemania.

Es significativo que el concepto de la guerra como continuación de la política no sea el único importante en "De la guerra" y en el resto de la obra de Clausewitz

La guerra es un "camaleón"

El prusiano escribió también que la guerra es "un camaleón que adapta sus características a un caso determinado".

Así, en lugar de ofrecer una definición cerrada, Clausewitz hizo hincapié en el carácter mutable de la guerra en función de las circunstancias en las que se libra.

En este sentido, la guerra de Irán parece haber dado la razón al general: pocos conflictos recientes han tenido un carácter más camaleónico que el iniciado el 28 de febrero.

En los primeros días, Estados Unidos e Israel esgrimieron múltiples justificaciones para el ataque, desde el derrocamiento del régimen de Teherán hasta la eliminación de la actividad nuclear del enemigo con fines militares.

Más de dos meses después, los estadounidenses se enfrentan al bloqueo del estrecho de Ormuz, mientras que los israelíes llevan a cabo la cuarta gran invasión del Líbano desde 1978.

Sin embargo, de los cuatro objetivos iniciales, no solo no se ha alcanzado ninguno, sino que todos parecen cada vez más lejanos, afirman los analistas.

Clausewitz señaló también que la guerra se compone de una "notable trinidad" de elementos: odio, oportunidad y objetivos políticos. El estratega asociaba el primero al pueblo, el segundo al ejército y el último al gobierno o al Estado.

"Es muy complicado el hecho de que, en esta trinidad, no solo hay tres factores que pueden variar, sino que además se influyen mutuamente", afirma Heuser.

"Y desde ese punto de vista, Clausewitz habría argumentado finalmente que no se puede predecir el final de una guerra, no se puede decidir de antemano lo que va a suceder, que hay que arriesgarse si se va a iniciar una guerra, porque hay muchos factores diferentes que la influyen, y en particular esa trinidad de odio, oportunidad y objetivos políticos", sostiene.

"Es muy difícil calcular o incluso apostar por un desenlace".

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