"Es como si la muerte viniera a buscarnos cada mes": la pesadilla de vivir con el trastorno disfórico premenstrual

Fuente de la imagen, Gentileza de Annika Waheed
- Autor, Ruth Clegg
- Título del autor, BBC News, Periodista especializada en salud y bienesta
- Fecha de publicación
- Tiempo de lectura: 7 min
Advertencia: Este artículo contiene información sobre el suicidio.
La mañana después de intentar quitarse la vida, a Annika Waheed le llegó la menstruación. La desesperación la abandonó y se sintió liberada de un gran peso.
"¿De verdad hice eso?", le preguntó a su hermana, quien la abrazaba con fuerza para protegerla mientras dormía tras un intento de sobredosis.
"Sí, lo hiciste", respondió.
Annika pasaba dos semanas al mes atormentada por pensamientos suicidas y luego, como por arte de magia, la oscuridad se disipaba en cuanto le llegaba la menstruación. Entonces, "podía volver a ver y funcionar", cuenta.
"¿Cómo pueden mis hormonas hacerme esto?", se pregunta.
Esta mujer de 42 años padece trastorno disfórico premenstrual (TDPM) desde hace más de 8 años.
TDPM es un trastorno de salud mental que causa síntomas psicológicos graves y, en ocasiones, físicos.
Puede afectar a las mujeres en cualquier momento de su vida, pero a menudo coincide con momentos de cambios hormonales importantes, como la pubertad, el parto o la menopausia.
Al igual que el síndrome premenstrual, se produce una o dos semanas antes de la menstruación, la fase lútea. Pero es mucho más grave.
Si bien el síndrome premenstrual puede provocar cansancio, irritabilidad e hinchazón, el trastorno disfórico premenstrual puede desencadenar ansiedad grave, depresión y un intenso malestar psicológico.
Las mujeres también pueden experimentar síntomas físicos como fatiga, dolores de cabeza y dolor en las articulaciones, pero para ser diagnosticada con TDPM también debe presentarse un síntoma relacionado con el estado de ánimo.
"No hay nada que puedas hacer al respecto"
La Asociación Internacional para los Trastornos Premenstruales (IAPMD, por sus siglas en inglés), una organización benéfica de investigación global, estima que el TDPM afecta a 115 millones de personas en todo el mundo.
Esto equivale aproximadamente al 2% o 5% de las mujeres en edad fértil, o alrededor de 1 de cada 20.
Pero solo una pequeña parte ha recibido un diagnóstico.
El suicidio es un tema complejo, pero algunos estudios, sugieren que las personas con el trastorno tienen más probabilidades que la población general de tener pensamientos suicidas e intentar quitarse la vida.
"El síndrome premenstrual puede ser realmente difícil", dice Annika, quien también experimenta síntomas físicos como palpitaciones, fuertes dolores de espalda e hinchazón. "¿Pero esto? Esto es otra cosa".
"Es como si la muerte viniera a buscarnos cada mes. Lo sientes y no hay nada que puedas hacer al respecto", cuenta.

Fuente de la imagen, Getty Images
Se cree que las mujeres afectadas por el TDPM experimentan una reacción severa y negativa a las fluctuaciones hormonales naturales que ocurren en su cuerpo antes de la menstruación.
La reacción se debe principalmente a los cambios en los niveles de progesterona, que alcanzan su punto máximo, y de estrógeno, que fluctúa, lo que desencadena fuertes sentimientos de desesperación, pérdida y falta de control.
Si bien aún se desconoce en gran medida, desde el punto de vista científico, por qué se desencadena el trastorno disfórico premenstrual en algunas personas, investigadores en Escocia han ideado una innovadora herramienta de prevención del suicidio destinada a ayudar a los médicos a identificar los signos de mujeres que presentan síntomas de TDPM.
"Durante mucho tiempo, las mujeres han convivido con esta afección sin tener ni idea de qué la causaba", afirma Lynsay Matthews, doctora de la Universidad del Oeste de Escocia, quien ha liderado la investigación.
"Aunque el ciclo menstrual desempeña un papel fundamental en la salud de la mujer, rara vez se menciona en las consultas médicas".
Matthews afirma que hacerle preguntas a las mujeres sobre su ciclo menstrual debería ayudar a médicos y pacientes a detectar patrones y comprender si su salud mental está relacionada con su ciclo.
El modelo proporciona información crucial sobre cómo las mujeres con TDPM podrían reaccionar de manera diferente al resto de la población en lo que respecta al suicidio.
La siguiente fase, explica Matthews, consiste en medir su eficacia para ayudar a las mujeres, con la esperanza de que su uso se extienda.
Escuchar a las mujeres
La doctora Helen Wall, especializada en salud femenina, afirma que los médicos "todavía tienen dificultades para relacionar ciertas cosas con la menstruación femenina".
"Tenemos que escuchar las historias de las mujeres y comprender lo que sucede en el contexto de sus hormonas".

Fuente de la imagen, Gentileza de Katie Cook
Cada vez más mujeres documentan sus experiencias con el trastorno disfórico premenstrual en las redes sociales: las publicaciones con el hashtag #PMDD (por sus siglas en inglés) han sido vistas más de 230 millones de veces en TikTok.
Una de ellas es Katie Cook, a quien le diagnosticaron trastorno disfórico premenstrual en 2025, a la edad de 21 años, después de una década luchando con su salud física y mental.
Ella cree que el TDPM se manifestó cuando le llegó la menstruación a los 12 años: "Entonces comenzó la batalla en mi mente".
"Es como si fuera el doctor Jekyll y el señor Hyde", explica en referencia a la famosa novela de horror.
Cuenta que cuando está en la fase lútea, justo antes de su menstruación, todo se vuelve oscuro. Le duele el cuerpo, es sensible a la luz y al sonido, y todo le resulta abrumador.
Pero su médico de cabecera le decía que esos bruscos cambios de humor eran parte del proceso de crecer.
Katie comenzó a anotar sus cambios de humor y otros síntomas a lo largo del mes y empezó a observar ciertos patrones.
Luego, en su primer año de universidad, otro médico le preguntó si había oído hablar del trastorno disfórico premenstrual y "todo empezó a tener sentido".
La lucha por obtener un diagnóstico
Obtener un diagnóstico puede abrir la puerta a diferentes opciones de tratamiento, pero Annika afirma que el simple hecho de "sentirse comprendida" es una "experiencia gratificante en sí misma".
¿Podría haberla ayudado el trabajo realizado por Matthews para detectar los signos del TDPM o incluso podría haber evitado que llegara a un punto tan desesperado en su vida?
"Por supuesto", dice Annika. "No me habría dejado manipular psicológicamente por parte de los médicos".
"Si los médicos lo entienden, los pacientes también lo entienden. Podría haberles explicado estos pensamientos suicidas a mis amigos y familiares, y tal vez habría podido protegerme de mí misma".
En Reino Unido, por ejemplo, el gobierno reconoció que las mujeres con trastorno disfórico premenstrual (TDPM) "han sido desatendidas durante demasiado tiempo".
En un comunicado, un portavoz del Departamento de Salud y Asistencia Social afirmó: "Con demasiada frecuencia, sus síntomas se minimizan o se normalizan, y eso tiene que cambiar".
Afirmaron que la renovada Estrategia de Salud de la Mujer "garantizará que las mujeres sean escuchadas y tomadas en serio desde su primera cita" y que sean derivadas al profesional sanitario adecuado "desde el primer momento".

Fuente de la imagen, Gentileza de Lily Rose Winter
Existen varios tratamientos que se pueden adaptar al trastorno, pero para muchas personas, incluida Annika, encontrar el que funciona puede ser cuestión de ensayo y error.
Además de antidepresivos, a las mujeres se les pueden ofrecer métodos anticonceptivos como la píldora o el DIU Mirena, que ayuda a regular las hormonas.
También existen opciones más extremas, como la menopausia química y, en algunos casos, la extirpación de los ovarios para detener el ciclo hormonal natural.
Annika recibe inyecciones para bloquear las hormonas y detener su ciclo menstrual, con el fin de tratar su TDPM. Sin embargo, a los pocos minutos de que el efecto de la medicación desaparece, dice sentir que la ira, la furia o la desesperación aumentan en su interior, dependiendo de la fase de su ciclo menstrual en la que se encuentre.
Vivir con las consecuencias del TDPM ha hecho imposible que Annika se plantee un embarazo y la maternidad, y estar en la menopausia química ha eliminado cualquier posibilidad de que quede embarazada.
Hay momentos en que imagina una vida alternativa, en la que podría haber sido madre, pero dice: "El síndrome premenstrual me ha arrebatado esa posibilidad".
A sus 31 años, Lily Rose Winter, que forma parte de la creciente comunidad online de personas con trastorno disfórico premenstrual, está considerando someterse a una menopausia química.
Lily tardó años en recibir un diagnóstico de TDPM y ha probado numerosos tratamientos, pero hasta ahora ninguno ha tenido un impacto significativo en los síntomas que sufre cada mes.
"Estoy aprendiendo a replantearlo. En lugar de intentar ser positiva y decirme que debería sentirme bien, me digo a mí misma que está bien no sentirme agradecida de estar viva hoy, y que esto pasará. Tengo que ser paciente".

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